La hipócrita idolatría de la salud

¡FUMO PORQUE ME DA LA GANA!…

Delibero sobre el cerco incesante de encuestas enloquecedoras que pretenden convertir nuestra existencia en una ínsula de censura. Ahora, la ofensiva para combatir y erradicar el humo del cigarrillo, está en auge para que a principios del 2011, perezcamos con la insensatez del despotismo gubernamental que nos oprime… Paulatinamente estamos consintiendo una sociedad pusilánime, en la que respirar comienza a convertirse en una ligereza sospechosa. La divulgación del desasosiego, la repetición machacona de reprimendas y adobes disuasorios amenaza con extender entre la gente un padecimiento del espíritu mucho mas pernicioso que los malestares del cuerpo que se pretenden combatir. Los promovedores de la neurastenia, excitados por un fuego demasiado parecido al que glorifica a los fanáticos, no parecen sobrecogidos por las consecuencias que su transmisión acarreará, pero a ninguno se le oculta que los antojos persecutorios, demencias y demás formas ocultas de la enajenación que propagan sus mensajes crecen día tras día…

Y así funciona todo en ésta “e-zp-aña” donde la permisividad es el denominador común que desarraiga las libertades de los individuos. Como decía el Capitán Alatriste: “Siempre nos matamos entre nosotros…”

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