Risa me da, lo que risa me produce…

Algunas diligencias emocionales no cambian nunca, aunque el detrimento mental emerja a la superficie virtual para vergüenza pública y escarnio propio. Y digo virtual, sencillamente, porque no existe realidad alguna que sostenga esas diligencias emocionales en equilibrio.

El pasado contiene en si mismo las respuestas del futuro y en esto de las relaciones virtuales, tanto pasado como futuro van unidos de la mano; una mano cangrenada por el despecho, el rechazo y la incapacidad de desarrollar una comunicación sana y sincera…

Con el transcurso de los años y ciertas pautas de conducta absurdas para el sentido común y la madurez humana, uno llega a la conclusión de utilizar el vocablo “Nunca más…” Dicen que el tabaco mata y probablemente así sea con el transcurso de las estaciones, pero en lo concerniente a la virtualidad, el peligro está garantizado cuando se admite sustituirla por la propia vida. Sencillamente, porque en la virtualidad, todo cuanto se haga es tiempo perdido, no vivido. Extinguido.

Hacer de la propia vida un estado permanente de realidad virtual no solo demuestra el vacío existencial que el individu@ jamás reconocerá ante sí mismo, sino la desocupación y la pléyade de carencias afectivas que impiden la madurez del individu@ como tal, como ente social y sensible que se presupone que ES.

Para ciertos individu@s que han hecho de la virtualidad su única realidad y, a su vez, ignoran estar marcados por un síndrome patógeno, cuando no se consigue un “algo o alguien” solo queda una cosa por hacer: Tratar destruir ese “algo o alguien”…

Y me pregunto, ¿Cómo destruir lo que de por sí ya fué demolido por la codicia de un pasado no superado?…

Al parecer, no basta con hacer mil pedazos una “piedra”, hay que convertirla en polvo hasta hacerla desaparecer… Pues si, polvo somos y en polvo nos convertiremos pero, mientras tanto, los “picapedrer@s patógenos virtuales” como buenos conocedores del “valor de la piedra” que golpean, tratan del mismo modo, a golpes, su autoestima, eso que jamás podrán comprender y mucho menos, poseer…

Risa me da, lo que risa me produce…

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