El oficio del terror

EL ESPÉCTACULO ESPERPÉNTICO DE LA ENAJENACIÓN HUMANA

Hoy día, para pasmo de la conciencia individual (donde quiera que ésta se encuentre), la humanidad es un grotesco espectáculo de sí misma y su auto-enajenación ha alcanzado un grado tal que le permite vivir su propia destrucción como un goce estético…

La búsqueda del placer junto a la supresión del dolor como objetivo o razón de ser de la vida para los hedonistas, es en nuestros días algo estéril y desprovisto de sentido alguno. Cada día somos testigos de cómo el dolor no se suprime sino que se extiende deliberadamente…

Ahora, en éstos iniciales días y noches de 2009, ese dolor es la realidad más absoluta y la causa que rinde pleitesía a ese placer que goza de su propia estética, donde lo mediático lo abarca todo enmarañando una realidad no anhelada pero vivaz como el veneno de una cobra extendiéndose en la sangre de su victima…

La vida en sí misma está en desuso; como entidad menospreciada puede suprimirse sin más para enaltecer el espectáculo de la enajenación… Sin duda, el ser del ánima humana ha perdido todos sus valores….

No se puede arrinconar la sensación de alerta indisoluble y de angustia perenne por la presencia del caos social y económico que nos circunda. Y así hay quienes hacen de ello su oficio y beneficio. El oficio del terror, del miedo, del espanto, del pavor y de la incertidumbre en la guerra, es mucho más rentable que el de la paz en su utópica y piadosa sensación…

Todos estamos sumergidos en una guerra civil en lo más recóndito de nuestro ser y ello es solo la punta del iceberg con respecto a lo que sucede en cualquier parte del planeta minuto a minuto, hora tras hora, día tras día, semana tras semana, mes a mes, año tras año, siglo tras siglo…

En el fondo y pensándolo detenidamente, nuestra genética nos hace ser lo que somos, los homínidos dominantes del planeta… Y como “somos” lo que somos, así es y será por siempre el “ser” de nuestra conducta…

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