¿Quién sabe?

Misiles Kassam

Misiles Kassam apuntando a Israel

Trescientos sesenta y cinco kilómetros cuadrados para un millón y medio de “seres humanos”…

Emprende el nuevo año su andadura con una porción significativa de desesperanza sobre la posibilidad de un mundo más tolerante y pacifico. Lo de Gaza, nada tiene que ver con la situación de la economía global, ni al costoso trance de que la penuria y la desigualdad se expandan en los territorios más endebles del planeta, ni al conjunto de trances fanáticos que sacuden inexcusablemente al mundo desheredado en cualquier rincón de la tierra. Lo que sucede en nuestros días, en esa parcela de terreno a orillas del mediterráneo oriental, es una enajenación nutrida por el odio; lo que presenciamos, mal que nos pese, es la consecuencia de ese odio…

¿Tendrá su repercusión en el futuro global?… ¿Serán las discrepancias de esta guerra una inesperada alteración del futuro inmediato?.. Ciertamente, ¿Quién sabe?…

Lo de Gaza, para la multitud, es un contubernio incomprensible; un fregado de ficciones acumuladas en la memoria milenaria de la historia, donde los pueblos y sus creencias colisionan inducidas por una exacerbación y una obcecación difíciles de comprender… Solo para unos pocos es la consecuencia de la ineptitud con la que se agita el uso del poder; un poder en manos de los amos de la economía del planeta…

Hay quienes opinan, como innegable, el barullo existencial entre palestinos e israelíes a lo largo de su historia; de una historia que a través de los siglos apuntaló un conflicto territorial-religioso de profundas raíces… Sin embargo, no es del todo exacto, al menos históricamente, ya que la diáspora hay que tenerla muy presente… ¡No todos los israelíes son judíos!

Cabe recordar y tener muy presente, que el moderno estado de Israel tiene sus raíces en la Tierra de Israel (Eretz Yisrael), un concepto central para el judaísmo desde hace más de 3.000 años… En realidad, el conflicto es entre árabes y judíos… Y digan lo que digan, es así de simple…

Lo que si es cierto es que Jerusalén, el epicentro neurálgico de ambos “pueblos” en la historia, es una ciudad bendecida con la fascinación de quienes la habitan y conocen; una ciudad egregia y al mismo tiempo grotesca en lo concerniente al espíritu humano…

Desde 1917 y hasta 1948, Palestina fue a todos los efectos una colonia de la monarquía Británica. En ese espacio de tiempo se produjo en suelo palestino el Estado de Israel. En 1948 los anglos acabaron su gestión sobre la región, Israel se declaró Estado autónomo y mira por donde, se produjo la primera guerra árabe-israelí. El área de la franja de Gaza siempre ha sido el escenario desde 1948, de una historia perenne de bravatas constantes y de hostilidades desmesuradas, es decir, a gran escala…

Lo que ahora se está presenciando desde que se inició la guerra y desde el distanciamiento, del asombro popular que condena la “brutalidad” de la fuerza, es que Israel hostiga e irrumpe en Gaza por derecho propio utilizando su irritada furia de forma desbocada, legítima, pero sin lugar a dudas, desbocada…

Y por si fuera poco, al mismo tiempo, Israel mantiene un cerco en lo relativo a los abastecimientos humanitarios de otras partes del planeta… Desde luego, es muy probable que aumente la notoriedad de los fanáticos devotos que respaldan la exacerbación de la represalia a través de la violencia, tanto del lado árabe como del lado israelí…

Solo la población civil, las victimas reales de este escenario de sangre, conoce sus pérdidas, su dolor, su impotencia, su aislamiento universal… Mientras, sus líderes fanáticos, los cabecillas del caos que lanzaron la primera piedra contra Israel, desparraman su propaganda y embisten con misiles contra suelo israelí y ellos, mejor que nadie, saben que Israel es como un leopardo que no puede quitarse sus manchas…

¿Es tiempo de héroes, de mártires, de inmolados?…

***

Que broten lágrimas de mis ojos
día y noche, sin cesar,
por la terrible desgracia de mi pueblo,
por la gravedad de su herida.
Salgo al campo, y veo los cadáveres
de los muertos en batalla;
entro en la ciudad, y veo gente
que se está muriendo de hambre,
Aun los profetas y los sacerdotes
se van a un país desconocido.

***

Desde criterios juiciosos y razonables puedo reconocer que la acción armada de rabia contenida desatada por Israel no era la mejor vía a seguir, aunque sea lícita y esté en su derecho a responder a los ataques de Hamas. Israel quizá creyó que tomar la iniciativa ofensiva contra Hamas en la franja, le daría la seguridad absoluta; sin embargo, sospecho que no será así porque Hamas responderá con TODO su odio y hambre de venganza… Ya lo dijo Gandhi: ¡Ojo por ojo y todos acabaremos ciegos!

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