El patrimonio egipcio al alcance de los “Guiri-pollas”

EL DESCUIDO DEL TURISTA DESTRUYE MONUMENTOS DE EGIPTO

La cultura egipcia ha sido descrita como milenaria, pionera y exquisita. Es cuna de innumerables referencias para la modernidad, desde historias de momias y criaturas del desierto, tan socorridas en la industria cinematográfica, hasta pasajes bíblicos e historias que explican la magnificencia de aquella civilización con un origen extraterrestre. Leyendas como Nefertiti, Tutankámon y Cleopatra, monumentos como las tres enormes pirámides y la esfinge, han alimentado la imaginación de la humanidad por siglos.

El país árabe ha soportado guerras, inclemencias del tiempo y el paso de los siglos, pero ahora un enemigo voraz y certero amenaza con arrasarla, desde su tradición hasta sus monumentos. Se trata de la principal fuente de ingresos del país, el turismo.

Una total indiferencia del gobierno local, aunado a la poca educación cultural manifiesta en los últimos tiempos de la humanidad y la falta de respeto hacia la historia amenazan seriamente con acabar por destruir los vestigios de lo que fue en algún momento, la civilización más adelantada de la humanidad.

Egipto es en general un país pobre y con poco nivel educativo, a pesar de que es obligatoria la educación primaria y secundaria en la que se enseña el árabe y el inglés por igual. Pero desde pequeños se les enseña que lo más importante es la religión, por lo que tienen que orar cinco veces al día y los edificios que tienen todos los cuidados y atenciones de los egipcios son los cientos de mezquitas del país.

En los tiempos en que los diversos exploradores europeos llegaron al país, el saqueo de su tradición histórica no sólo era evidente sino ignorado. Como suele suceder con los países en desarrollo, hoy es posible encontrar piezas clave para entender la cultura antigua en museos de países extranjeros, más que en el propio Egipto. Un ejemplo es el Museo Británico, con una de las mayores colecciones de objetos egipcios.

Este descuido ha favorecido que con el paso de los años, el turismo se haya convertido en una plaga mayor que las descritas en los libros de la antigüedad, a pesar de representar una entrada de cinco mil millones de dólares anuales.

El constante posar de manos sobre las paredes de tumbas y monumentos, la basura que dejan los visitantes, las miles de colillas de cigarro tanto de extranjeros como egipcios y hasta tomar fotografías con flash, son algunos de los elementos que deterioran día a día los sitios históricos de Egipto.

Cinturones de color negro adornan las paredes de tumbas y monumentos, sólo que no se trata de un aspecto natural de dichas construcciones, sino el reflejo de años de descuido en que las personas posan sus manos sobre esas paredes, lo que eventualmente ha creado un panorama de suciedad que además de ser estéticamente desagradable, ha contribuido a borrar elementos importantes que explican los tiempos en que fueron construidos.

La Organización de Monumentos Egipcios se ha preocupado por años en conservar tumbas, edificios y todo tipo de vestigio faraónico. Sin embargo no hay un mensaje o una enseñanza a la población para cuidar su legado. En cada monumento hay una persona a la entrada, pero no da indicaciones al turista de no tocar o no tirar basura. Su preocupación fundamental es explicar los jeroglíficos o contar parte de la historia del monumento en cuestión para recibir una propina en dólares.

En los monumentos tampoco hay letreros en los que se indique que no se toman fotos con flash, sobre todo en los que aún conservan el color de las pinturas, y mucho menos el clásico aviso de “no tocar”.

A esto se suma la falta de respeto de los turistas de todos los lugares del mundo que palpan los relieves, se suben a los monolitos o se sientan a descansar sobre los pies de una colosal estatua o en las mismas tumbas.

En la población de Aswan, se sitúa el primer museo de vestigios faraónicos, es singular porque ahí el turista encuentra agave, pero también monolitos en medio de las calles y casas. En las pirámides de Gizah, como en Teotihuacán, los grandes bloques ya han sido firmados por vándalos de diferentes países que quieren que los demás sepan que estuvieron ahí.

El caso del Río Nilo es por demás lamentable. El visitante durante su crucero puede contemplar la belleza del desierto y al mismo tiempo la generosidad de la naturaleza con campos y sembradíos verdes. Pero al bajar la vista hacia el cauce del río, pasarán frente a su mirada botellas vacías o bolsas de plástico flotando, mismas que fueron arrojadas por otros turistas desde alguna embarcación.

De acuerdo al egiptólogo Zahy Hawas, del Consejo Supremo de Antigüedades, los monumentos faranóicos podrían desmoronarse antes de un siglo debido a la salinidad causada por la respiración de millones de turistas que visitan anualmente el país. Esto es cierto, tanto que a los que pueden visitar la tumba de Nefertari se les entrega un cubre bocas, pero el principal problema es la ignorancia y el poco respeto que los turistas tienen hacia una cultura milenaria.

La excepción de la regla: Nefertari

Uno de los monumentos mejor conservados y más bellos en Egipto es la tumba de Nefertari, ubicada en el Valle de las Reinas. Para conservar esta reliquia, las autoridades han restringido el acceso a los visitantes a 150 personas por día, las cuales pueden pasar en grupos de diez y no pueden permanecer por más de 15 minutos en el interior de la tumba.

En ocasiones se le entrega al visitante un cubre bocas y botas de quirófano para cubrir los zapatos. Los boletos para el acceso a la tumba comienzan a venderse desde la seis de la mañana y media hora después ya se han terminado. El acceso inicia a las 8:30. Pero hay periodos en los que la tumba permanece cerrada para regular la temperatura y realizar labores de conservación.

http://www.cronica.com.mx/nota.php?idc=126335

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Pues eso, que “guiripollas”, haberlos los hay por doquier y siendo estos, una mayoría, así nos corre el pelo en cualquier sentido imaginado o aludido… La cultura antigua egipcia tiene dos problemas según lo entiendo: El interior y el exterior. El interior afecta a esa total indiferencia del gobierno local egipcio en mayor grado y asociado indirectamente a una precaria educación cultural global. Y después el exterior, que incide directamente sobre el turismo agresivo como fuente de ingresos…

Egipto es en general un país pobre y con poco nivel educativo, a pesar de que es obligatoria la educación primaria y secundaria en la que se enseña el árabe y el inglés por igual. Pero desde pequeños se les enseña que lo más importante es la religión, por lo que tienen que orar cinco veces al día y los edificios que tienen todos los cuidados y atenciones de los egipcios son los cientos de mezquitas del país.

Y he aquí la realidad…

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