Maria del Rosario Endrinal Petit

Maria del Rosario Endrinal Petit

María del Rosarío Endrinal Petit

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THE BUSINESS OF TRAGEDY

Murió con el 70% de su cuerpo carbonizado y la cara quemada, atacada mientras dormía entre cartones en un cajero del barrio barcelonés de Sant Gervasi. Diez años antes viajaba en yate y disfrutaba de una vida cómoda. Era muy coqueta. Y muy apasionada. María del Rosario Endrinal Petit, Charo, era secretaria de dirección de los supermercados Pryca. En aquella empresa conoció a un directivo francés para huir de un matrimonio anodino. Dejó a su marido e hija pequeña por un nuevo amor y su familia nunca se lo perdonó. Cuando Jan la abandonó y ella regresó a Barcelona la dieron la espalda. Ella nunca se recuperó de ese desengaño amoroso. Luís Riera, la última persona que se preocupó por ella, dijo al periódico de Catalunya que “Jan fue el gran amor de su vida”. Ese fracaso sentimental la hundió por completo, y sin la ayuda de su familia acabó malviviendo en la calle. La noche que la atacaron tenía 51 años. Luís guarda alguna fotos de Rosario en las que nadie podía imaginar que acabaría viviendo en la calle. “Le encantaba pintarse, arreglarse y que le hicieran fotos”. En una de sus preferidas, la mujer aparece vestida de época. “En un viejo baúl de la casa de mis padres encontré un vestido de seda de mi bisabuela. Se lo regalé. Parecía cosido para ella”. Su último compañero sentimental confesó que Charo no supo pasar página. “Se iba en busca de Jan, él la rechazaba y ella regresaba abatida, rota, perdida”. Comenzó a beber, a vagabundear y estuvo ingresada un tiempo en el psiquiátrico de Sant Boi. Luis se la llevaba los fines de semana. “Le gustaba ir a los restaurantes de playa a comer almejas”. Luís se siente arrepentido por no haber hecho más por ella. “Sólo me tenía a mí en esta vida”. Tras salir del hospital volvió a la calle. Poco a poco fue dejando las aceras de Sants, siempre cerca de la casa de su madre, y se trasladó a Sant Gervasi. “Sus primeras noches en la calle las pasó con un abrigo de visón. Qué locura. Se lo robaron el segundo día”. La historia de Charo nos recuerda que todos los indigentes tienen un pasado, una familia, mala suerte. Son personas, con dignidad. Aunque no tengan nada.

http://www.lasextanoticias.com/noticia/dama/cajero/274311

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