…Está aconteciendo…

¿¿¿Delirium tremens???

Pues no, no soy de los que se apoltronan en un sitial con un cajón de cebada al costado para ver el juego apelado: Fútbol. No digo que no me guste, pues en mis años mancebos no pensaba en otra cosa que fustigar un balón sin contemplación alguna, solo digo, que hoy día, a mi edad, no me produce placer alguno…

Pero claro, soy español y como tal, estoy siendo representado en un acontecimiento global por otros compatriotas. Nada menos que un mundial en tierras meridionales africanas…

Y ayer, día de San Fermín, se desató el delirio. Por primera vez en la historia futbolística de mi país, España se proclamó equipo subcampeón del mundo a falta de disputar el domingo once de julio, la final del campeonato…

Con crisis o sin crisis, el país se paralizó para al mismo tiempo, activar la conciencia colectiva y centrarse en un solo objetivo: Aguantar 90 minutos de juego para abrazar la gloria deportiva. Un solo gol bastó para fundirse en ese abrazo delirante pero, sin duda, hubo mucho más que ese gol producto de una furia imparable y de casta única, la de Carles Puyol…

- Iker Casillas (Madrid)
- Gerard Piqué (Barcelona)
- Carles Puyol (La Pobla de Segur)
- Andrés Iniesta (Fuentealbilla)
- David Villa (Langreo)

- Xabi Hernández (Terrasa)
- Joan Capdevila (Tárrega)
- Xabi Alonso (Tolosa)
- Sergio Ramos (Camas)
- Sergio Busquets (Sabadell)

- Pedro (Santa Cruz de Tenerife)
- Fernando Torres (Fuenlabrada)
- David Silva (Arguineguín)
- Carlos Marchena (Las cabezas de San Juan)
- Victor Valdés (Hospitales de Llobregat)

- Jose Manuel Reina (Madrid)
- Raúl Albiol (Villamarchante)
- Cesc Fabregas (Arenys de Mar)
- Juan Manuel Mata (Burgos)
- Álvaro Arbeloa (Salamanca)

- Fernando Llorente (Pamplona)
- Javi Martínez (Ayegui)
- Jesús Navas (Los Palacios)

Todos ellos son los autores materiales de esa gloria a la que me refería anteriormente y, a modo personal, me enorgullece que mi país saboree el néctar del delirio a través de ese conjunto de hombres capaces de cualquier cosa en un terreno de juego.

Es realmente revelador como un país es capaz de ponerse de pie por un espíritu deportivo comprensible y no lo sea para hacer frente a la situación angustiosa de no saber que nos deparará el mañana.

Podemos desfallecer de hambre, carecer de vestiduras, acumular deudas de todo tipo hasta perder propiedades, alcanzar los cinco millones de parados, incluso, podemos prescindir de nuestros derechos constitucionales; sin embargo, NO PODEMOS PERDER LA FINAL DE UN MUNDIAL DE FUTBOL, esa gloria para almacenar en los anales deportivos de ésta España, que cuando quiere, si sabe ponerse de pie y gritar al mundo que SOMOS los mejores…

Gracias chavales por vuestra entrega y sacrificio. La Gloría es vuestra y la merecéis, no es mi gloria ni la merezco pero como español, se que soís un buen ejemplo a seguir…

Y sobre manera, un ejemplo para todos aquellos que dicen hacer algo por éste país y en realidad NO SABEN hacer nada, excepto, esquilmarlo y condenarlo a la miseria vivida en las décadas pasadas de nuestros ancestros, los cuales, ni se atrevían a pensar en un titulo mundial con el hambre de entonces…

Pedrooo, ganandooo de unooo, hay que pasar ese balón al meloooncete del “Niñooo Tooorres” e intentar acumular un goool más para que a quien escribe nooo le de un jamacucooo de los gordooos… ¡Melonazooo!…

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